MODERNA BUENOS AIRES

Planetario Galileo Galilei

1964 - 1968

Cultura

AUTORES

UBICACIÓN

Av. Sarmiento 3504 y Belisario Roldán

Palermo

ver en Google Maps Ubicación en Google Maps

MEMORIA

Sitio: Dentro del gran pulmón de árboles y lagos que constituye el Parque Tres de Febrero en el Barrio de Palermo

El edificio: En 1958, por iniciativa del Concejal socialista José Luis Pena y del Secretario de Cultura del Municipio Dr. Aldo Armando Cocca, se empieza a gestar la iniciativa de que la Ciudad de Buenos Aires cuente con un Planetario para la divulgación de la ciencia astronómica. 

Un camino de entrada realizado en lajas originarias de Neuquén en las que se encuentran amonites, fósiles marinos extinguidos hace alrededor de 100 millones de años, nos conduce hasta un puente por el que se accede al edificio, emplazado dentro de un espejo de agua de 47m de diámetro.  El nivel de acceso en el que se encuentran la boletería y el guardarropa y el primer piso que contiene una sala de exposiciones son de formas triangulares; el segundo piso contiene una sala circular de 20 metros de diámetro con 280 butacas con un anillo exterior en voladizo que sirve de circulación y espacio de exposiciones, cubierta por una cúpula semiesférica recubierta interiormente con placas de aluminio que sirven como pantalla; en el primer subsuelo funcionan la biblioteca y áreas administrativas y en el segundo subsuelo la de máquinas, ambos de forma hexagonal.  Los cinco pisos están unidos por una gran escalera helicoidal; al primer y segundo nivel se accede además por escaleras curvas y rectas.

Concepto espacial: El edificio está proyectado a partir de la figura geométrica del triángulo equilátero, que encierra un simbolismo buscado expresamente: es la superficie plana más perfecta que se puede realizar con un mínimo de lados iguales, encerrando en si misma un principio simbólico de unidad primigenia, mostrando la relación entre las partes y el todo sugiriendo lo ocurrido desde la partícula elemental primera de la materia hasta el desarrollo cósmico en que estamos inmersos.

El planetario es un "ideograma" arquitectónico. 

El visitante que llega se aproxima al edificio por una calzada construida con triángulos, que hace la vez de puente entre el afuera y el adentro del edificio. El triángulo es la primera figura geométrica elemental capaz de encerrar un contenido en dos dimensiones; dos líneas no bastan para contener, tan sólo delimitan, una tercera línea define la frontera entre adentro y afuera. Así se presenta este concepto al transeúnte, en el plano de las dos dimensiones de la calzada. 

Al cruzar el puente el triángulo, como elemento constructivo, salta del plano al espacio tridimensional formando dos tetraedros invertidos, uno apoya su base en la tierra y eleva su cúspide al cielo y el otro baja del cielo hacia la tierra, inter penetrando al anterior.

La dialéctica de oposición complementaria se rompe cuando "uno" y "uno" no son dos sino tres, ahí comienza la creación. De la relación dinámica entre dos surge el tres, dos líneas paralelas no se intersectan, y la repetición de este mecanismo no construye, separa. En cambio, cuando dos líneas se intersectan, la repetición del proceso crea el triángulo y ya comienza a surgir la evolución en la estructura que se perfila.

De la misma forma que la capacidad de "contener" surge en las dos dimensiones con la operación de intersección de tres líneas; en las tres dimensiones, utilizando cuatro triángulos elementales, vuelve a surgir la capacidad de contención: el tetraedro, que además es la imagen química de la molécula de carbono, elemento sobre el que se construye la química de "lo vivo", lo que evoluciona.

El objetivo del edificio es albergar en su interior al "planetario" propiamente dicho, este es un instrumento que proyecta un cielo virtual sobre una bóveda semiesférica, y permite simular el avance o el retroceso del tiempo para llevar la representación de la bóveda celeste al momento escogido. 

Retomando el "ideograma" arquitectónico veremos: la naturaleza del tiempo es circular, se percibe en los cambios de estaciones que siempre regresan, en los ciclos de nacimiento, duración y muerte de lo vivo. La percepción del tiempo está asociada a un aspecto más elevado que nos permite ver en extensión y, luego de hacer un recorrido circular, volver a reconocer los mismos lugares a pesar del trayecto recorrido. Esto marca los años, los siglos, los eones, cómo volvemos año tras año al límite arbitrario del 31 de diciembre en el que un año es viejo y el que sigue es año nuevo. La galería circular que rodea al planetario y que está sobre elevada busca transmitir esta idea.

El ser humano, como cúspide de la evolución conocida está también ahí: el eje central del planetario es un ascensor hidráulico que une y conecta lo más profundo con lo más elevado, al igual que la columna vertebral del ser humano une el sacro (un hueso triangular curiosamente llamado "sagrado") y la bóveda craneal, en cuyo interior tienen lugar las representaciones virtuales del mundo perceptivo que nos rodea.

Enrique Jan

Calidad espacial: Gran transparencia, recorridos que hacen reconocer al edificio y al entorno desde diferentes ángulos, balconeos de múltiples alturas y un especial espacio para recrear un perfecto cielo artificial son características de este edificio

Fachada: Tres anchas láminas curvas de hormigón hacen llegar al edificio a la tierra, dando la sensación de una nave que ha aterrizado en el claro de un bosque.  Por sobre esas patas, un aro saliente totalmente vidriado circunda la edificio que está coronado por una gran cúpula con casetonado de hormigón con forma de rombos.

Una desafiante estructura, una forma original y única en la ciudad y un entorno privilegiado, hacen de este edificio una pieza singular en la arquitectura moderna de Buenos Aires.

Bibliografía

  • http://www.planetario.gob.ar/indexnuevo.html
  • http://milanesaconpapas.blogspot.com.ar/2007/06/claves-para-entender-el-planetario-arq.html
  • Enrique Jan. “Recuerdos y anécdotas de una época”. Páginas 12 a 17. Publicado en Planetario de septiembre de 1997.
  • Nuestra Arquitectura 450, Mayo 1968
  • Construcciones 210, Mayo 1968

OBRAS RELACIONADAS