MODERNA BUENOS AIRES
un programa

Panteón Subterráneo del Cementerio de Chacarita o Sexto Panteón

1950 - 1958

Espacio Público - Parques

MEMORIA

La muerte y el acto de proponer un último hogar al difunto son un factor común en todas las civilizaciones. Pero los lugares que se erigen para celebrar, conmemorar o reunir este generoso deseo pueden tomar diferentes formas, según los paises, las culturas y épocas. 

El Cementerio de La Chacarita, en Buenos Aires, es una huella plural. Forma parte de épocas y contextos múltiples y presenta diferentes estratos. Es un reflejo fiel de la capital argentina, una « heterotopía » como ésta. La Chacarita es una importante modelo urbano, es el cementerio más grande de la ciudad de Buenos Aires y uno de los más grandes del mundo: 95 hectáreas ; le siguen los de Flores (25 ha) y Recoleta (5,5 ha). En comparación, el cementerio del Père- Lachaise, en París, ocupa 48 hectáreas de terreno.

Esta gigantesca ciudad de los muertos, verdadero oasis de calma en medio de la rugiente Buenos Aires, tiene una organización proteica del orden de los muertos. Lápidas, sótanos, capillas, nichos mortuorios, callejones, amplios prados, pasillos, escaleras, frontones, galerías, patios, árboles, muros de contención, osuarios, catacumbas, puertas, cielo y luz oscura, son elementos que estructuran el cementerio.

Desde el momento en que se construyó, formas y estructuras audaces aparecen en el cementerio. Los espesos muros circundantes albergan también urnas... Una primera parte subterránea aparece en la década de 1940. Las sólidas paredes/muros de delimitación de las 95 ha del cementerio son también impresionantes. Unen y separan a la vez el cementerio y la ciudad... 

Al igual que Buenos Aires, sometida a permanentes variaciones y cambios (urbanos y demográficos), La Chacarita se modifica varias veces. Los cuerpos pueden ser desalojados para añadir nuevos cadáveres o tumbas.

Entre 1950 y 1958, el municipio de Buenos Aires encarga a la arquitecta Itala Fulvia Villa la construcción de un nuevo espacio en el corazón mismo del cementerio: el Panteón Subterráneo. Es una respuesta modernista a la necesidad imperativa de más cementerios para la creciente población de Buenos Aires.

El crecimiento de Buenos Aires se explica por la migración del campo a la ciudad con el auge de la industria, pero también por los flujos migratorios internacionales. Entre 1920 y 1960 la población argentina se va a triplicar. (1 millon à 3 millones). En el momento de la construcción del Gran Panteón, el país ocupaba el segundo lugar entre los países que acogían poblaciones europeas, después de los Estados Unidos. Argentina es entonces una potencia mundial económica y cultural. Encarna el « sueño americano », el progreso, la promesa de una expansión moderna organizada para una sociedad en pleno crecimiento.

Buenos Aires tiene una atención y mirada histórica, cultural, artística, constante hacia Europa y en especial hacia París. Las influencias son mnipresentes y transversales desde ambas márgenes del Océano al otro. Desde la década de 1930 hasta la de 1950, el movimiento moderno en Argentiona se expresó a través de la estrecha colaboración de arquitectos argentinos en el CIAM (Congrès International d’Architecture Moderne), pero también a través de su rama latina, el Grupo Austral. 

El Plan Director de la capital propuesto en 1947 en el número 4 de la revista « Arquitectura de Hoy « es el resultado del trabajo realizado en París en el taller de Le Corbusier con la participación de los arquitectos argentinos Jorge Ferrari Hardoy y Juan Kurchan. Itala Fulvia Villa enviará al equipo de la capital francesa documentos para ayudar a implementar el plan. La capital argentina necesita ser reorganizada de una manera racional y estandarizada para satisfacer las necesidades de los “tiempos modernos”. Se reinterpretan todos los programas: flujos de tráfico, hábitats de zonificación / ocio / producción. El cementerio rediseñado como una máquina para almacenar a los difuntos...

El Panteón Subterráneo es un lugar único, un monumento de arquitectura moderna y brutal. Se implanta sobre y en contradicción con la estructura original del espacio. Una forma escultórica impactante, moldeada por Itala Fulvia Villa y su equipo de arquitectos. Bajo tierra, organizados racionalmente, se hallan 23.200 nichos de ataúdes, 4.000 nichos para urnas grandes y 13.000 nichos para urnas pequeñas. 

Este recorrido, en un laberinto de corredores subterráneos bañados por la luz de los patios, nos permite pasear por una serie de nichos mortuorios. ¿Se trata acaso una reinterpretación moderna de las catacumbas ...? Esta arquitectura, la decoración de la muerte, cuestiona la memoria individual y colectiva. Y como el espejo de la sociedad, revela su íntima substancia.

Atelier Escala - Léa Namer y Elsa Dupont

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